Protectora de la via Cassia, la pequeña villa medieval que emerge entre las colinas toscanas. Mencionadas sus torres por el toscano Dante, para evocar una visión del círculo de gigantes.

 

Desde San Gimigiano hasta Sienna fue mi parada para comer, recorriendo carreteras de la Toscana apareció una pequeña ciudad en el horizonte, amurallada y en lo alto de la colina emergía Monteriggioni.

Atacada por los florentinos durante la edad media me sirvió de parada en mi ruta hacia Sienna. Entré por su puerta principal, la Porta Romana, orientada hacia Roma, y  pasando a la sombra de sus torres  entré a la plaza principal, la Piazza Roma. Lo que antaño fueron negocios de comerciantes adinerados o nobles locales, hoy dan vida a la ciudad en forma de restaurantes y  pequeñas tiendas arremolinadas a la piazza.

 

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La pequeña villa no tiene grandes lugares que visitar, pero gracias a su conservación es encantadora para pasear por sus calles empedradas, recorrer sus jardines, visitar la pequeña iglesia románica, subir sus murallas que datan del 1213 o visitar el museo templario ( gratuito).

Desde que se construyo en el S.XIII muy poco se hizo en la ciudad, por este motivo, es una ciudad muy visitada por arquitectos y arqueólogos. Se conserva tal cual desde el 1200. Como bien decía lo más destacable es la visita a las murallas, o la pequeña iglesia románica que aún conserva su campana de 1299.

 

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Todo esto visto después de comer una pizza en horno de leña, y meterme en el cuerpo un postre de nata y nutella caliente envueltas en una masa de pizza azucarada en el Ristorante Il Pozzo

Si llegamos por la noche podemos alojarnos allí, pero solo cuenta con un pequeño hotel y un B&B. Hotel Monteriggioni y B&B in Piazza

Y depués de esta pequeña parada para comer seguí la ruta hacia la ciudad de Sienna por las suaves y verdes colinas.

 

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