Hay vistas gallegas que se quedan grabadas en nuestra retina, y una de ellas son las parcelas de almeja que se divisan en pleno atardecer desde el pequeño pueblo marinero de Carril , donde se encuentra O Loxe Mareiro.

Este pequeño pueblo marinero lo descubrí por casualidad hace unos años, cuando por motivos de trabajo tenía que buscar un sitio donde relajarme a la hora de comer y poder así desconectar del trabajo. Allí descubrí un sinfín de sensaciones.

Regresé hace poco menos de un mes, para compartir esa belleza y disfrutar de esa maravillosa sensación de relax, mezclando mi pasión, la gastronomía con la naturaleza gallega; y esta combinación me llevo a sentarme por primera vez en la terraza de una pequeña y rehabilitada taberna de pescadores, Loxe Mareiro.

Practicando el #TurismoRiquiño

Esta taberna forma parte de un gran proyecto gastronómico llamado Abastos 2.0 de Marcos Cerqueiro y Iago Pazos.

Iago nos recibió en la puerta y nos explicó que el concepto de Loxe Mareiro es vivir una completa experiencia gastronómica.

Como sólo dan servicio en horario de comida una de las partes de la experiencia es que entras a una hora pero nadie te apura para acabar, es más te infunden la calma para que te sientas como el salón de tu casa en una comida familiar sin hora finalización.

La experiencia empieza con un aperitivo en la terraza, incluso se puede reservar mesa en la propia playa para empezar con unos vinos y el aperitivo sobre unas mesa de madera y los pies descalzos sobre la arena… luego se pasa al comedor a degustar un menú degustación o los platos escogidos, y finalmente se acaba disfrutando del atardecer en la terraza con postre y copa.

(Es muy conveniente hacer una reserva, cuando llegamos tuvimos suerte de que había una mesa libre, asique aceptamos conocer la experiencia gastronómica sin dar muchas vueltas)

Nos dejamos llevar por ese mar de sensaciones que nos iban proporcionando cada uno de los platos que fuimos pidiendo, y que poco a poco nos llevaron de la terraza al comeder. Un mar de sensaciones 100% gallego, con un toque innovador pero sin perder su esencia y sin degradar el producto tan fresco directo del mar.

Empezamos con unos berberechos que te inundaban el paladar a mar, y probamos los carneiros, un desconocido para mi. Un marisco como las almejas y carnosos como las ostras, para apreciar su carne y sabor, a la boca en fresco. Continuamos con unas navajas espectaculares donde la frescura y el toque de plancha era el justo, finalizamos con unas almejas en salsa verde, sin palabras, como las de las abuelas…

…todo ello regado con la atención y amabilidad de Iago quien nos acompañó a la terraza delantera no sin antes recomendarnos un postre estrella que quedó por siempre en mi paladar, el chocolate cuatro texturas, donde una de ellas era empleando agua de mar, realmente delicioso.

Nuestra parte final de la experiencia gastronómica fue con digestivo en la terraza, con el telón de fondo de la isla de cortegada y el mar azul de la ría.

Una descripción rápida y sencilla del Loxe Mareiro es un trato con calmiña y suave para comer sin prisas, un marco incomparable en el paseo de Carril y unos productos frescos que te sumergen en el mar