Faros, cazadores del último rayo del atardecer.

 

 

Que persona, alguna vez en su vida, cuando nos llevaban de excursión hasta el último punto transitable de la costa y nos encontrábamos con aquella construcción situada en la última piedra del acantilado, con una torre acristalada en los más alto, no soñó con vivir allí… los faros.

 

Cerrar los ojos e imaginaros allí, años y años atrás, cuando los faros no eran eléctricos y la luz era una llama encendida por el farer@ en los ocasos de todos los días del año. 

Esa luz tan reconfortante, artificial y humana, que los días más tempestuosos sacuden la costa de todo el mundo, da seguridad a los navegantes.

A pesar de las nuevas tecnologías, esa luz tan antigüa, que ya alumbraba desde Galicia en el siglo I  desde la Torre de Hércules, sigue siendo un referente para la navegación, señalando un punto de tierra de firme para los navegantes.

Cazadores del último rayo del atardecer, punto más alejado de la última población en tierra firme, solitarios en islas remotas, quilómetro final de muchas carreteras. Los faros, en su ubicación más solitaria se convierten en lugares de desconexión, fin o paso de rutas riquiñas como el Camiño dos Faros , lugares donde sentarse en un acantilado y tan sólo escuchar el mar, el viento, ver el atardecer y dejar que la luz se encienda para quizás,… guiarnos.

Cuenta una leyenda…o no tan leyenda, que escuche varias veces en la costa, que los gallegos con nuestra picardía a veces señalizábamos con fachos (pequeños fuegos que a la vista de un marino parecía un faro) lugares equivocados en la costa para provocar el desvío de la ruta y  embarrancamiento de los barcos, y siguiendo la ley del mar… quedarnos con todo lo que encontraramos después de que el barco perdiera la carga contra algún bajo… pero igual sólo es una leyenda.

Moito se rumorea pola costa.

Lo que no es leyenda, es que Galicia es conocida por el país de los mil ríos, pero, nuestra ubicación en el océano atlántico hace que nuestra costa estea repleta de estos lugares tan riquiños, los faros, poniendo luz la noche más oscura.