Situada en el corazón de la Ribeira Sacra, en la pequeña aldea de Rosende, la Casa Grande de Rosende nos permite disfrutar del entorno natural de los cañones del Río Sil, numerosos monasterios e iglesias románicas, visitar viñedos y bodegas en una de las zonas vinícolas con más raíz histórica.

La Casa Grande de Rosende es un pazo que data del año 1511 contruído por la familia Díaz Varela.

La buena ubicación de la casa a tan sólo 10 min de Sober y a otros 15 min del primer mirador de los cañones del Río Sil, hacen de la casa un lugar perfecto para descubrir la Ribeira Sacra.

Unas de las cosas que me sorprendió al entrar en el pazo fue que te transportas al siglo XVI por la decoración que aún conserva. Una armadura, el salón de los espejos, la pequeña capilla con sus frescos originales, la cocina, la bodega, la lareira; un conjunto de encantos que te hace estar alojado en un lugar singular y especial.

¿Por qué la Casa Grande de Rosende es turismo riquiño?

Es llegar a la puerta y te recibe María con una sonrisa enorme, dispuesta hacer que tu estancia sea inmejorable. Te absorve hacia la casa, para que te sientas como en la tuya.

María me hizo un pequeño recorrido por la historia de la casa. Para llegar hasta el salón de los espejos subes hasta el recibidor del pazo, dominado por obras de arte y una armadura y nos espera una pequeña biblioteca.

Desde el salón partes hacia las habitaciones, la capilla, hacia la lareira y hacia una de las partes que más me gusto de la casa, el balcón rojo que da hacia el entorno exterior de la casa.

Desde el mismo salón de los espejos puedes bajar hacia el patio y visitar la bodega de la casa. Un enorme patio de piedra, donde los rojos y los verdes de las enrredaderas juegan a teñir el pazo.

La parte exterior de la casa acoge unos 10000 m. cuadrados de naturaleza, pasear por sus jardines, sentarse en los bancos de piedra con vistas al antigüo pozo… desconectar en el entorno natural de la Ribeira Sacra.

Desde que entré por la puerta sabía que esto era turismo riquiño… entras en alguna casa y la única opción para cenar y desayunar es ceñirte a la carta, pues en la Casa Grande de Rosende tienen carta y está María con… Chano ¿qué te apetece cenar? te hago lo que quieras, algo ligero o de carta lo que quieras. Opté la parte de lo que quieras y sea más cómodo. Y zasca cena ligerita, embutidos y quesos caseros, vinito de la casa y unos huevos de gallinas que tienen en la casa con sus patatas de la huerta y su jamoncito casero… algo ligero y riquísimo para cenar.

Mientras cené me di cuenta porque te hace estar tan cómodo, María lleva 30 años trabajando con la familia Vieitez, la Casa Grande de Rosende es su casa y quiere que te sientas uno más.

Después de la cena tocaba descansar para el paseo que me esperaba al día siguiente por los miradores de los cañones del Río Sil.

Descansar en un pazo en plena Ribeira Sacra es descansar fuera de ruidos y unas habitaciones originales estando en un pazo, sus suelos de madera, sus baños de latón… detalles de pazos.

Y el desayuno fue tal cual la cena, un desayuno buffet a base de productos caseros echos en el momento, y con María abasteciendo la mesa para que no me faltara nada en el desayuno.

Por detalles y tratos de este tipo la Casa Grande de Rosende es turismo riquiño.

La casa nos abre múltiples posibilidades por su ubicación.

Por delante de la casa pasa una ruta de senderismo de 11 km que sale de Rosende hasta la unión del Río Cabe con el Río Sil. Y podemos ponernos en ruta hacia los miradores, haciendo la primera parada en el Mirador dos Chancís con visita obligada a los molinos de Xábrega.