Ballenero de Caneliñas

Casi a los pies del Olimpo celta,en un pequeño desvío de la carretera entre Ézaro y Cee bajando hacia la costa ,nos encontraremos una pequeña aldea al lado de la playa, acompañada de unos edificios de piedra y unas naves más modernas.Descubriendo lo que antaño fué,una de las factorías balleneras más productivas de España.

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Foto:Chano Amado

Si ballenas…la costa de de Galicia a su paso por Finisterre era lugar de apareamiento(según leyendas noruegas de la fertilidad) y pesca de estos mamíferos.

Por las costas gallegas pasaban cachalotes,el roscual común y la ballena vasca.

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Foto:Chano Amado

Nos remontamos al año 1924 cuando la factoría fué inaugurada bajo capital noruego al igual que otras de la costa gallega.Pero esta,la de caneliñas fue la única que sobrevivió a los años de la crisis de 1929 y a la guerra civil.Entre idas y venidas la factoría paró en 1938 ,hasta que en el año 1951 retomó su actividad.

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Foto:Chano Amado

Fué en los años 80 cuando la factoría cerro definitivamente.Entre presiones sociales,reducciones de capturas impuestas y nuevas leyes,siendo la última en España en cesar su actividad.

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Foto:Chano Amado

Lo que hoy queda de la primera factoría que se construyo al borde de la playa son cuatro paredes que se sustentan entre sí y unas viejas naves oxidadas la renovación industrial.Al lado de la primera factoría de piedra queda el muelle pesquero con sus bitas oxidadas,dónde los primeros vapores de hierro atracaban para descargar la carga y transportarla a través de las vías que aún podemos recorrer hasta la factoría.

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Foto:Chano Amado

El entorno paisajístico es muy tranquilo,podemos recorrer la pequeña playa hasta el antigüo muelle y el pequeño espigón de piedra en dónde podemos divisar las costa hasta el monte Pindo.

Si nos vemos aventureros, por ese lado de la costa podemos seguir hasta O Castelo do Príncipe en Cee,aunque nos esperan unos cuantos quilómetros por delante.

Sentados en el espigón y con el mar a los pies,nos acompaña una extraña calma dominada por la soledad del lugar y la tranquilidad del entorno.Cuando cae el atardecer las ruinas de piedra se ensombrecen, soportando el paso de los años sin ningún otro labor.

 

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