Antigua Conservera de Quilmas

El salazón en Galicia

Buscando un lugar donde extender la toalla y comer tranquilamente camino de Muros,encontré el puerto de Quilmas y resultó ser una grata sorpresa descubrir este paraje de una forma casual.

Este puerto con un aire totalmente tradicional me cautivó por su belleza y por la tranquilidad que desprende ya que se encuentra prácticamente deshabitado.

Nada más llegar podemos observar una playa llena de embarcaciones de pesca tradicionales, en primera línea hay varias casas antiguas de piedra, lo que parecen ser las cabañas de pescadores que se utilizaban para guardar los instrumentos de pesca que con los años se han ido restaurando.De hecho una de ellas estaba todavía en proceso de restauración y parte del contenido de la antigua cabaña estaba en su exterior, lo que me sirvió para llevarme de recuerdo algún material de pesca antiguo rebuscando entre escombros.

A escasos metros de las pequeñas cabañas destaca una construcción de gran tamaño, también de piedra que me tenía bastante intrigado. Por suerte más tarde me encontré con una pareja de marineros a los que pude preguntar un poco de la historia del lugar, y me contaron que se trataba de una antigua fábrica de conservas pero que ellos ya no la recordaban en funcionamiento, que calculaban que sería aproximadamente anterior al año 1900.Me contó la señora que desde que tenía uso de razón ya recordaba la fábrica en ruinas,situándome sobre el año 1930 y que su madre había trabajado muy joven en ella.

Buscando más información sobre estas ruinas parece que era una fábrica de salazón, más antigua incluso de lo que recordaban estos señores y resultó que no era la única en esta zona, a finales del siglo XIX existieron hasta cinco fábricas de este tipo en Quilmas.

Antes del siglo XVIII, en los pueblos de la costa donde había mayor actividad pesquera de la sardina, las familias de los pescadores, preparaban la salazón de las sardinas para su posterior distribución.La actividad de la salazón se remonta a la época de los celtas.

 

En el puerto hay una  ruta de senderismo muy corta, que lleva a través de un pequeño bosque hasta una zona pedregosa mirando al mar, desde donde se pueden observar el ballenero de Caneliñas y las islas Lobeiras,la chica y la grande.

En definitiva un sitio por el que merece la pena pasar y que os recomiendo.

Para llegar a él,después de pasar el pueblo de Pindo tenemos que ir atentos a una señal que nos pone Porto de Quilmas y bajar por la carretera que indica la señal.